Nuestra historia

Nacimos dentro de una práctica real.

Amparly nació dentro de una práctica real de servicios migratorios, entre carpetas llenas, correos perdidos, mensajes dispersos y clientes preguntando: «¿Cómo va mi caso?».

Primero lo vivió. Después lo construyó.

Anabeth Camarillo, fundadora de Amparly, es inmigrante venezolana y preparadora de documentos migratorios. Emigró de Venezuela a Estados Unidos hace casi diez años, y llegó como llegan tantas personas: a un país nuevo, con reglas y procesos que al principio desconocía, y con la necesidad de comenzar de nuevo.

Por eso conoce de primera mano las preguntas que acompañan un proceso migratorio: ¿por dónde comienzo? ¿qué tengo que hacer? ¿cómo sé que voy por el camino correcto? ¿qué está pasando con mi proceso? Y conoce también algo más difícil de explicar: lo vulnerable que puede sentirse una persona en medio de esas preguntas, y lo mucho que importa recuperar una sensación de seguridad, orientación y acompañamiento.

Años después, trabajando como preparadora de documentos migratorios, empezó a ver el mismo problema desde el otro lado. El profesional trabaja entre información, documentos, formularios y comunicaciones de cada etapa del expediente. Mientras tanto, el cliente vive el mismo proceso desde otro lugar: esperando, preguntándose qué ocurre, qué falta o qué debe hacer después.

Amparly nace de esa combinación: primero la incertidumbre vivida como inmigrante, después la complejidad conocida desde el trabajo. No empezó con la idea de crear un software — empezó con la convicción de que esto debería poder hacerse mejor. La tecnología vino después del problema. «Es por eso que amo lo que hago.»

No buscamos en estos procesos más lejanía, sino todo lo contrario: más cercanía.
Anabeth Camarillo · Fundadora de Amparly

Lo que guía el producto

Esa experiencia desde ambos lados es la que guía a Amparly. El problema nunca fue solo el desorden del profesional, ni solo la incertidumbre del cliente: era que cada lado veía únicamente pedazos del mismo proceso. Por eso Amparly no es una herramienta para uno de los dos — conecta a ambos alrededor del mismo caso.

El profesional organiza y dirige el trabajo con contexto completo. El cliente entiende y participa en su proceso, con su información en español y a su alcance. La tecnología de Amparly no pretende sustituir la relación humana: pretende ayudar a sostenerla. Un proceso se acompaña mejor cuando las dos partes miran el mismo expediente.

Nacimos de una palabra: amparo.

Amparly nace de «amparo»: protección, refugio y respaldo. La terminación «-ly» le aporta un carácter moderno y tecnológico, fácil de pronunciar en inglés y español.

Amparo + -ly = Amparly

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